(Este artículo es el tercero y último de esta serie. Puedes leer aquí la parte 1 y la parte 2)
Bueno, llegados a este punto, quedamos en que íbamos a revisar los intereses más a pie de calle, los que parece que ya no controlan los de marketing de Coca-Cola (mentira... Y quien dice Coca-Cola, también dice Red Bull o cualquier otra marca que se os venga a la cabeza. Española no, ahí sólo pincha y corta el Banco Santander).
Aquí yo me he hecho un mapa mental que divide el mundo en dos. Dos grandes ejes de poder, uno a favor de dejar la cosa como está y otro a favor de cambiar y dar sobre todo mucho mayor peso en la decisión a la paridad de género. El primero lo conforman Gran Bretaña y Rusia. El segundo, Canadá y Australia. Esta división no es ficticia ni caprichosa. Cualquiera que sigáis con regularidad las publicaciones del mundo del piragüismo, desde editoriales hasta las redes sociales, youtube, etc., podréis ya adivinar por dónde van los tiros, yo no voy a descubrir hoy la pólvora. Mucho de lo que voy a exponer aquí ya es sabido desde hace tiempo, pero al menos intentaré agruparlo para que se pueda entender de la forma más clara posible.
¿Por qué Gran Bretaña y Rusia pretenden no dar mayor peso a las mujeres? Porque eso se cargaría varias de las disciplinas de hombres. En el caso del K2 200 y del C2 Slalom la cosa ya parece clara, en Río se darán las últimas medallas en estas carreras. De hecho, el K2 200 era una carrera debutante en Londres, sustituyendo al K2 500 que tan bien se nos dio en Pekín a España. Bien, volvamos entonces por unos instantes a Londres 2012. ¿Quién dio la mayor exhibición de poderío de todas las Olimpiadas, para mi gusto? Dos señores llamados Yuri Postrigay y Alexander Dyachenko. ¿De dónde son? De Rusia. En esa misma carrera, el bronce fue a parar a otros dos habituales de los podiums en 200, Liam Heath y Jonathan Schofield. Británicos, para más señas.
Pasemos al C2 Slalom. Oro para Timothy Baillie y Etienne Stott, plata para David Florence y Richard Hounslow. ¿De dónde son estos cuatro palistas?...
Bueno, llegados a este punto, quedamos en que íbamos a revisar los intereses más a pie de calle, los que parece que ya no controlan los de marketing de Coca-Cola (mentira... Y quien dice Coca-Cola, también dice Red Bull o cualquier otra marca que se os venga a la cabeza. Española no, ahí sólo pincha y corta el Banco Santander).
Aquí yo me he hecho un mapa mental que divide el mundo en dos. Dos grandes ejes de poder, uno a favor de dejar la cosa como está y otro a favor de cambiar y dar sobre todo mucho mayor peso en la decisión a la paridad de género. El primero lo conforman Gran Bretaña y Rusia. El segundo, Canadá y Australia. Esta división no es ficticia ni caprichosa. Cualquiera que sigáis con regularidad las publicaciones del mundo del piragüismo, desde editoriales hasta las redes sociales, youtube, etc., podréis ya adivinar por dónde van los tiros, yo no voy a descubrir hoy la pólvora. Mucho de lo que voy a exponer aquí ya es sabido desde hace tiempo, pero al menos intentaré agruparlo para que se pueda entender de la forma más clara posible.
¿Por qué Gran Bretaña y Rusia pretenden no dar mayor peso a las mujeres? Porque eso se cargaría varias de las disciplinas de hombres. En el caso del K2 200 y del C2 Slalom la cosa ya parece clara, en Río se darán las últimas medallas en estas carreras. De hecho, el K2 200 era una carrera debutante en Londres, sustituyendo al K2 500 que tan bien se nos dio en Pekín a España. Bien, volvamos entonces por unos instantes a Londres 2012. ¿Quién dio la mayor exhibición de poderío de todas las Olimpiadas, para mi gusto? Dos señores llamados Yuri Postrigay y Alexander Dyachenko. ¿De dónde son? De Rusia. En esa misma carrera, el bronce fue a parar a otros dos habituales de los podiums en 200, Liam Heath y Jonathan Schofield. Británicos, para más señas.
Pasemos al C2 Slalom. Oro para Timothy Baillie y Etienne Stott, plata para David Florence y Richard Hounslow. ¿De dónde son estos cuatro palistas?...














