Es tradicional en los países nórdicos, debido a las frías condiciones ambientales para entrenar al aire libre, que el entrenamiento de gimnasio ocupe gran parte de los meses invernales (salvo poderío suficiente para programar training camps en latitudes más cálidas). Si alguna vez habéis estado en algún club de Dinamarca, Suecia o Noruega, por ejemplo, habréis visto entonces que uno de los lugares principales del gimnasio está ocupado por ergómetros. Delante del espejo se pasan horas y horas en invierno aumentando fuerza y puliendo algún aspecto técnico en la medida de lo posible.
Pues bien, con el avance de la tecnología, el aburrimiento inherente a la práctica del ergómetro se ha podido ir transformando en algo más ameno. Primero, para el palista, ya que los modernos indicadores digitales por fin le daban una idea aproximada de lo que su esfuerzo supondría en el agua. Y, poco después, alguien dijo que si esos datos se ppodían poner en una pantalla pequeña, por qué no también en una pantalla grande. Y ya puestos, en esa pantalla se podrían poner varios datos a la vez...
Pues bien, con el avance de la tecnología, el aburrimiento inherente a la práctica del ergómetro se ha podido ir transformando en algo más ameno. Primero, para el palista, ya que los modernos indicadores digitales por fin le daban una idea aproximada de lo que su esfuerzo supondría en el agua. Y, poco después, alguien dijo que si esos datos se ppodían poner en una pantalla pequeña, por qué no también en una pantalla grande. Y ya puestos, en esa pantalla se podrían poner varios datos a la vez...




